
al sol, es besarnos
en toda la vida.
Asciende los labios,
eléctricamente
vibrantes de rayos.
con todo el furor
de un sol entre cuatro.
Besarse a la luna,
mujer, es besarnos
en toda la muerte:
Desciende los labios,
con toda la luna
pidiendo su ocaso,
del labio de arriba,
del labio de abajo,
gastada y helada y en cuatro pedazos.
Autora: Rebeca Martínez Romero